Zoociedad
La solución de los problemas de escasez de electricidad y agua, ´los cuales están asociados¨, depende de tener un país con gobernantes y ordenado, lo cual en este momento no existe, y se debe comenzar con acciones de contralorìa ciudadana por comunidades organizadas, para ir ejerciendo presión positiva mientras se logra un mejor nivel de funcionarios pùblicos, que sean responsables de dar respuesta y solución a los problemas de escasez y calidad de servicios pùblicos básicos, sin tener a los ciudadanos de policías para que cumplan con su trabajo.
El 16 de abril de 2016, 22:11, Germán Benedetti escribió:
A la orden Padre Infante, espero que este esfuerzo suyo de publicar articulo de ¨un país sediento¨ en Revista SIC, de Compañía de Jesús,sirva para sembrar reflexiòn y acción, en las comunidades más deprimidas de toda Venezuela, carentes de servicios pùblicos básicos: electricidad, agua, y otros; para que tengan conciencia de como lograr ejercer sus derechos y deberes ciudadanos, y poder exigir con resto de la población, como ciudadanos organizados, el cumplimiento de ejecución de obras, a las autoridades competentes y de ser administradoras de esos servicios.
La solución de los problemas de escasez de electricidad y agua, ´los cuales están asociados¨, depende de tener un país con gobernantes y ordenado, lo cual en este momento no existe, y se debe comenzar con acciones de contralorìa ciudadana por comunidades organizadas, para ir ejerciendo presión positiva mientras se logra un mejor nivel de funcionarios pùblicos, que sean responsables de dar respuesta y solución a los problemas de escasez y calidad de servicios pùblicos básicos, sin tener a los ciudadanos de policías para que cumplan con su trabajo.
Espero que esa fuerza de Compañía de Jesús por 78 años, sea multiplicadora por quienes viven en Caracas y sean Ex alumnos del Colegio San Ignacio de Loyola, ¨desde Mi Promoción año 1969 hasta la fecha¨, Colegio Cristo Rey en Altamira, Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) , y demás instituciones en resto de Venezuela coordinadas por Padres Jesuitas y otros, que puedan ser multiplicadoras de sembrar y desarrollar el verdadero Poder Ciudadano.
Germán
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"Hablar de crisis es promoverla y callar en la crisis es exaltar el conformismo. En vez de esto, trabajemos nuestro talento y nuestras habilidades para encontrar soluciones, acabemos de una sola vez con la única crisis amenazadora, que es la tragedia de no querer luchar por superarla". Albert Einstein (1879-1955), físico alemán de origen judío, nacionalizado estadounidense, el científico más popular del siglo XX, descubridor de la Teoría de la Relatividad
Un colega que cubre sucesos comentaba en estos días, que Venezuela no tenía sociedad sino zoociedad, refiriéndose a los crímenes cada vez más crueles e inhumanos, según él propios de animales, que se ven a diario y que los criminólogos atribuyen al reinado de los pranes que está sentando su estilo carcelario y pandillero en el país.
Sin embargo, defiendo a los animales, que matan sólo para comer, respetando así el círculo de la vida. O por instinto de supervivencia, cuando se ven amenazados. Los criminales venezolanos están matando por puro placer. Con fruición sádica despedazan cadáveres, los queman, cortan cabezas y las exhiben, arrancan la vida a seres humanos por motivos fútiles, sin objetivo ni razón.
La continua exhibición de videos, los instagrams sangrientos, las informaciones en la red, han sustituido con amplitud de detalles las crónicas de sucesos, que muy tímidas ya, se asoman en las páginas de los periódicos que van quedando en Venezuela después de la intencionada sequía de papel ordenada por un gobierno totalitario al que no le conviene que los ciudadanos reciban información real.
Pero la noticia está en la calle. Incontenible, protagonizada por los venezolanos que todos los días se baten literalmente a muerte por su supervivencia, en búsqueda de alimentos, de medicinas, de agua, de servicios, de transporte, de repuestos, de trabajo. En este hábitat cada vez más agreste, todavía hay quien se pregunta cómo hemos podido llegar a estos extremos de desamparo. Yo les contesto: por incrédulos, porque no leen, porque no han querido escuchar las voces de periodistas, profesionales, políticos, ONG, organizaciones internacionales que venimos advirtiendo hace años del profundo ataque a la vida de Venezuela por parte de un grupo de "revolucionarios" cuya única finalidad es permanecer por siempre en el poder a costa de nuestra sangre y la de nuestros hijos.
Comenzaron asesinando la democracia, cambiando los símbolos e identidad del país, anulando la separación de poderes. Después atacaron la propiedad privada, destruyeron fincas productivas, empresas prosperas, comercios que daban empleo a miles de venezolanos. Se asociaron con tiranos internacionales, con países forajidos. Pasaron al lado oscuro y el país se lleno de brujos, paleros, ateos y mercenarios.
Y los venezolanos asumen conductas de zoo, cuando pierden el donde la palabra, la educación, la gentileza y los valores para comportarse socialmente. La carencia de modales, la popularidad de la ordinariez y conductas que hablan de escorias sociales, la ausencia de excelencia, de competitividad, el escaso valor del estudio y el desprecio hacia la honestidad son consecuencia de este mal vivir: 73% de pobreza (Informe sobre Pobreza 2015, UCV, UCAB, USB), la inflación más alta del mundo, apagones continuos y crecientes, desabastecimiento de 85% en medicinas, de 93% en productos básicos. Y para completar, el país más inseguro del mundo, con un sistema judicial dedicado a encarcelar opositores en lugar de hacerlo con los criminales que exterminan al país.
Alí Babá partió pero los ladrones, que son más de 40 quedaron con la herencia. Y como dijo el capo mayor: el finado era quien contenía sus locuras. Estos son un rato largo más locos que aquel. Porque además son malvados. No cabe otra palabra para quienes ven a un país agonizar de mengua y miran a otra parte, echando la culpa a un imperio, a la oligarquía y ahora a esa Asamblea Nacional que los muy sinvergüenzas desconocen. Y todo esto por una razón: tienen miedo de perder el poder porque no tendrán donde meterse en un mundo que persigue cada vez más a los corruptos.
Los paraísos fiscales están descubiertos. Los papeles de Panamá, una investigación realizada por 370 periodistas de 78 países, también tienen su sección venezolana, donde hay nombres que revelan el gran saqueo a las arcas de la nación. Como por ejemplo, las cuentas millonarias de los cuñados de quien ha sido dos veces ministro de Alimentación, general Carlos Osorio; o la del edecán del finado y su esposa, ex tesorera de la Nación, que hoy viven lujosamente en República Dominicana; o las de ex banqueros y bolichicos que hicieron su agosto negociando con Cadivi; y qué me dicen de las mega cuentas de altísimos directivos de PDVSA, sospechosos desde hace tiempo de corrupción.
Ante esto y ante los casos de narcotráfico en los que están involucrados militares, los sobrinos de la pareja presidencial y algunos peces gordos del régimen, el gobierno declara lo mismo de siempre: es una conspiración del imperio para desestabilizar el gobierno y apoderarse del petróleo venezolano. Ese cuentico, igual que el del golpe mediático, azul, blando o la guerra económica, o la derecha golpista, o la oligarquía pelucona, ya está vencido. Nadie les cree porque la verdad está a la vista: pacientes muriendo ruleteados por falta de recursos en clínicas y hospitales, cirugías que terminan a la luz de celulares; pacientes que mueren o sufren por la falta de sus medicinas; mercales y bicentenarios cerrando porque no hay comida que vender; apagones que están cerrando lo que quedaba del comercio nacional, duramente golpeado por el control, los impuestos, las deudas laborales, las multas, la escasez, la falta de dólares.
A la angustia de la mengua se une la de las ausencias forzadas, los hijos que se van, las familias que se separan, los muertos sin deudos. Venezuela ya no aguanta más dolor pero todavía tiene que transitar el duro camino del hambre y las carencias en este campo de guerra minado por una revolución que baila "changuey"(sic) en cadena mientras los venezolanos cada vez más desesperados, reclaman su derecho a la dignidad y a la vida. El peligro de la masificación de acciones punitivas como tomar la justicia por su propia mano con acciones violentas como el linchamiento y el saqueo, ya asoman en esta sociedad acorralada. Esa inmensa rabia que ya estalla, hay que canalizarla hacia acciones participativas con las armas que da la constitución. La justicia a veces tarda pero siempre llega. Pregúntenle a Mussolini, a Hitler, a Saddam Hussein, a Muammar Gadafi.
Imagen de una zoociedad: la alcaldesa de Calabozo, Zobeida El Hinnaqui, en un acto el 11 de abril amenazó a los comerciantes: "O nos venden, o los saquean". "Este galpón donde estamos, lo expropié yo. No lo expropié para mí, lo expropié para el pueblo; esa es la revolución… las colas no las propicio yo ni Maduro, las colas las propician los escuálidos-burgueses". En un país civilizado, esta señora estaría presa
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